La jefa del bloque de LLA intentó acelerar la instancia de votación en la Cámara alta, pero no evitó que la Argentina quedara relegada por el país vecino; la Casa Rosada encontró consuelo en un detalle administrativo
Fueron muchos los ajustes que el oficialismo hizo para poder ser el primer país en ratificar el acuerdo UE-Mercosur. Los últimos y más desesperados intentos, en pleno recinto, los protagonizó Patricia Bullrich. De cerca la seguía el canciller Pablo Quirno, quien desde los palcos del Senado aguardaba el resultado final.
Pese a las maniobras de la jefa de los libertarios en el Senado, Uruguay ganó la pulseada. El Gobierno, no obstante, encuentra consuelo en un detalle técnico: dice que la Argentina es el primer país en promulgar la iniciativa.
La sucesión de hechos marca el apuro de la Casa Rosada para conseguir el aval al trato entre la UE y el Mercosur. Es que mientras Bullrich intentaba convencer al resto de los bloques de acotar discursos, Uruguay debatía en su propia Cámara de Representantes el acuerdo y arañaba la ratificación. Se la vio ir de una banca a la otra con la misma súplica: que los legisladores inserten su discurso por escrito en la versión taquigráfica y eludan la disertación a viva voz para evitar dilaciones y votar cuanto antes. En el peor de los casos, que el discurso sea acotado.
Para lograr su cometido, Bullrich se acodó a la banca de José Mayans, jefe del PJ, con el objetivo de convencerlo de la importancia de limitar las exposiciones. También abordó a Eduardo Vischi, de la UCR, que comanda una tropa de diez senadores.
